Carnava…¿qué?

¡Cómo se nota que estamos en febrero! Madre mía del abor herboso. Las hormonas se alteran, las pupilas se dilatan, los cerebros se empequeñecen y la memoria fotográfica hace mutis por el foro.

Unos con el culo apretado por el miedo a suspender, otros con el culo buscando asiento para ir a los carnavales de Cádiz. Y yo pienso..¿carnavales de qué? ¿Cómo podéis estar pensando en los carnavales, almas de cántaros, bestias inmundas..si estamos en época de exámenes? Es más, ¿cómo podéis estar pensando en dos cosas a la vez? Yo no consigo pensar otra cosa más allá de las Herramientas TAO. ¿Estresante, cierto? Pues más estresante es saber que ahora mismo ni tengo pasta como para derrochar ni tengo a “mami y papi” muy contentos con mi modo de vida perroflautista de ir a mi bola y hacer viajes a los confines del mundo sin dar cuentas a nadie. Qué se le va a hacer. Ucodepresión.

Publicado en Uncategorized | Deja un comentario

Bien, me declaro adicta. Sí, lo soy. ¿Qué pasa?

Lo digo alto y bien claro: Soy adicta a los viajes baratos.

Las dos cosas que más me gustan en el mundo (además del pastel de limón de Royal) son viajar y pagar poco por mucho.

Continuamente suelo montarme viajes con mi maromo/guayabo/novio, por el módico precio de “Ná” (que en Andalucía es menos de 30€). Mi familia y la suya están de los nervios porque siempre estamos de viaje. Pero somos estudiantes y no trabajamos y, como comprenderéis, eso les hace atar cabos y preguntarse de dónde sale el dinero para tanto pitorreo. Los veo mirarme de soslayo, imaginando la turbia vida que tengo cuando no soy estudiante de la UCO. Sé que piensan que soy narcotraficante, y que trafico por el campus día tras día, sin descanso y de ahí saco mis ahorros… ¡Pues no! Son los ahorros de los cumpleaños/santos/venta de apuntes/día de reyes/compensaciones de la abuela por pena/más venta de apuntes, ¡pero nunca de narcotráfico! El secreto es administrarse bien: gastar poco en alcohol y mucho en viajes. Y mi cerebro da aplausos de alegría chocando ambos hemisferios (plof plof plof).

El caso, es que los viajes baratos son el pan de cada día. Mi especialidad son los alquileres de casas  durante un fin de semana, albergues Inturjoven (benditos sean) y casas y apartamentos de familiares (benditos sean los familiares que nos acogen en sus dulces hogares). Pero, más allá de las casas prestadas o los familiares que se dedican a acogernos en sus calentitas casas, lo flipo con Inturjoven. Que conste que la institución no me ha pagado 20 € ni mucho menos para que diga “Me gusta la Navidad Inturjoven”…No, de verdad. No, venga, ya en serio, vale que Inturjoven no era la leche, pero desde que sacaron las ofertas esas para los findes, se ha convertido casi en mi página predeterminada al abrir el navegador. Muchas veces estoy en clase, chupando wifi de la uco, claro está (ya que se han llevado 900 euros de mi matrícula y que no aprendo, me tendré que cobrar los servicios por otra parte, ¿no?) y entro en Inturjoven y es como: “Guua” y fantaseo con hacer viajes como el que hice a Jerez este verano por el módico precio de 21,90€ el fin de semana con desayuno buffet.

Y, en esta semana, en la que estoy hasta el mismísimo de mundo rezo porque Inturjoven me acoja un misero fin de semana en su acogedor hogar inturjoviano.

 

 

 

 

Publicado en Uncategorized | 2 comentarios

FUN FUN FUN

Cada vez se acerca más rápido ese momento tenso del año: la Navidad.

Sí, esa época en la que las calles se llenan de Papás Noel de Movistar vestidos de azul promocionando la última tarifa regalo, o la época en la que cualquier tienda (hasta el más cutre bazar chino de tu barrio) está llena hasta las trancas de madres desesperadas que buscan el regalo perfecto para su pequeño y llorón primogénito. ¿Maravilloso, no?

La Navidad comienza a perder su gracia en el momento en que tú tienes que comprar regalos. A los 5 años, todo maravilloso, genial, estupendo. Te sientas en el sofá de la abuela y esperas que tu Proyector Mickey venga a tus manos. Tu mayor preocupación. Con 8 años, más o menos lo mismo, aunque los regalos van evolucionando a colonias, camisetas y cosas más necesarias. A los 14 te das cuenta de que no te han traído nada de lo que “pediste” en la “carta” (mencionaste en una comida), y la Navidad comienza a ser algo traumático. Pero los 18…los 18 son ese período de tiempo en el que puedes tener algún que otro ahorro y tu hermana te obliga te incentiva a comprar un regalo conjunto para “papá” y “mamá”. Y dices tú, si me dan 50€ por Navidades y me gasto 30 en regalos, ¿qué mierda de trato es este, Santa Claus?

Y luego están las Cenas de Navidad con la familia: Nochebuena, Navidad y Fin de Año, propiamente. Esas geniales cenas con mesas llenas de todo lo que no compras en todo el año por caro. Cuando veo la mesa puesta en Nochebuena, suelo preguntarme: “¿Acaso viene Don Juan Carlos I hoy a cenar? ¿Isabel Preysler y sus ferreritos? ¿Tal vez Pocholo y su mochila?”. Pero no, viene LA FAMILIA (paterna o materna. Una bendición…) para Nochebuena. Y todos cenáis en silencio, con José Mota de fondo haciendo el cimbel en la televisión.

A veces desearía tener la típica abuela que se emborracha y se quita la peluca, pero no, no la tengo. Al menos eso le daría un poco de diversión.

Y, después de Nochebuena.. (tachaaan) viene el día de Navidad, en el que toooooooda la comida sobrante de la noche anterior es recolectada cual día de Acción de Gracias y se sirve recalentada. Se añaden unos cuantos canapés nuevos, dátiles con bacon, y poco más, así, para hacer bulto.

Y ya, Fin de Año, la reostia si giramos alrededor del concepto “cena”, es esa cena que odias. Dices, “Aguanté Nochebuena. Aguanté Navidad. Y ahora…¿Dios, por qué me haces esto?”. Que por cierto, eso me encanta, la diarrea mental religiosa sobre el nacimiento de Cristo. Aunque estudios (seguro que algún investigador chungo del national Geographic) digan que Cristo (ya sabéis, el de en medio del belén el que está en la cuna entre bueyes y toros o vacas o lo que sea) nació en Agosto, nosotros, los mortales fiesteros nos empeñamos en celebrarlo en Diciembre, ¡con todo el frío! Y no un día, no. ¡Tres días! ¡Tres cenas! ¡Y cenas familiares, joder, que es aún peor!

Que, bueno, ya en realidad, más que el nacimiento de Cristo o por lo que naciera esta extraña festividad, se celebra la Cortividad (Navidad del Corte Inglés) y tú, te pones a tope de comprar regalos. Eres un fiera comprando regalos, eres el Bear Grylls de la sección de gorros del Corte Inglés. Te mueves behind the musgo en la sección de electrónica o bricolaje.

Al menos me sirve para librarme de la UCO.

Anyway, en cualquier caso, sea como sea, FUN FUN FUN

Publicado en Uncategorized | 1 Comentario

Saludos, faringitis

Bien, ha llegado esa maravillosa época del año en la que predominan las laringitis, faringitis, congestiones nasales, fiebres, febrúnas, etc. Primero, toda mi familia cayó: uno a uno. Menos yo. Me sentía inmortal, indestructible, me mofé en sus caras de catarro con ojos rojizos e hinchados diciendo: “La que no tenía defensas, ¿eh?” (mi madre siempre se queja de mis defensas, y, según ella, hasta una pequeñita ráfaga de viento podría matarme).

Pues digamos que Dios (escoged el dios que más os guste y conjunte con vuestra personalidad), me ha dado lo que viene siendo un golpe de remo en todas las narices. He de dejar claro que no soy indestructible, ni inmortal y, desde luego, no debería haberme mofado en sus caras.

Mi día de puente (en Traducción y Explotación, y se creen de verdad que no voy a hacer puente.. já) se plantea de la siguiente manera: 5 horas metida en un autobús hacia Madrid, con 45 desconocidos más y yo super-enfermita. Espero no ir por la zona de Despeñaperros y estar tan mala que comience a rezar porque el autobús caiga al vacío y así acabe mi sufrimiento. Y voy con mi novio y su hermano. Tengo demasiadas esperanzas puestas en ellos: de mi novio tengo la esperanza de que me cuide a más no poder, intentando evitar mi temprana muerte, y del hermano de mi novio tengo la esperanza de que no se harte de mí y me eche sutilmente de su casa por llenarla de virus y bacterias malas malísimas. En serio, con lo malita que estoy lo único que me apetece hoy, día 4 de diciembre, a sólo 5 horas de que salga mi autobús, es estar metida en la camita, tó puesta de ibuprofeno, y con 800 mantas de estas de paño de la abuela.

Estaré hasta el jueves allí. Tranquilos, que estoy segura de que cuando vuelva el viernes y escriba una entrada, podréis saludar todavía a mi monumental faringitis.

 

 

Publicado en Uncategorized | Deja un comentario

Es Viernes Santo

¡Org! Otra semana acaba para mí. Digamos que vivo en un “puente” y, no, no es porque viva debajo del calor calentito del cobijo de un puente de piedra, por mucho que mi aspecto diga lo contrario. Lo digo porque los viernes no tengo clase. AMO no tener clase el último día laborable (mi más sincero pésame para aquellos que trabajen el sábado por la mañana) de la semana. Vas por la calle tan feliz y ves a la gente currar y piensas: “Uf, yo podría ser él”. Y un escalofrío recorre tu espalda y te alejas de esa siniestra calle laborable.

De modo que ahora llega el fin de semana y se me plantea tan tan tan soso comparado con lo que un fin de semana podría ofrecerme… Pero bueno, no hay que quejarse, y si te quejas, en silencio y que no te oigan.

Publicado en Uncategorized | 2 comentarios

Necesito un lote de escapadas de estas del Corte Inglés.

¡Dios! Son en estos momentos en los que estás sumergido en medio de un “cuatrimestre” en los que valoras los pequeños viajes relax. Esas escapadas que cuando las planteas suenan tan, tan, tan bien. Noviembre es ese mes deprimente que esta demasiado lejos de las vacaciones de verano y lejillos de las vacaciones de diciembre. Es un aburrido puente de paso. Y es el típico mes en que ya el trabajo, los estudios, te desbordan… Y los profesores.

Es tan patético pertenecer a la UCO (sí, Universimierda de Córdoba). Estamos todos tan uniamargados que creo que uno de estos días en vez de ir en tren al Campus nos llevarán en coche fúnebre. Me cuesta tantísimo ir a clase… Contando con que tengo que meterme 30 minutos de caminata porque, sí, señores, en la estación RENFE roban las bicis universitarias que sus pobres dueños dejan allí, rodeadas de un número aproximado de 800 cadenas, con la esperanza de poder volver a casa luego por la noche. Quiero ir en bici, pero no quiero. Como no vengo calentita después de las magníficas clases de mi plan de estudios, sólo me faltaría ver que mi bici (que me tendría que comprar yo de mis escasos y desérticos ahorros) no está y que me han dejado las cadenas de recuerdo en el suelo cortadas. Es un hecho real, los ladrones cordobeses son la mar de considerados y atentos. Así que nada, camino y camino y camino, y camino con 40 grados en junio, y camino con 6º en diciembre y camino con lluvia.

Cojes el tren, que más que un tren parece una locomotora de principios del siglo XIX, 24.95 euros de abono mensual y te lleva a ese magnífico lugar llamado Rabanales. Y mueres. Con sus magníficas caca-instalaciones informáticas y sus pretensiones de meter a 139 personas en un aula de 25 alumnos. ¡Ole tú! ¡Ole tú!

Y ya cuando se trata de hablar de profesores…

Ay, dios…

De modo que he decidido que necesito un cambio de aires, de gente, y de ambiente. Así que me parece que en lugar de la Ruta, me iré a hacer una ruta por Torremolinos a ver qué se cuece por allí.

PD. Hacer un blog de la Ruta tiene tan poco sentido si no tienes dinero ni posibilidad de hacerla que estoy pensando en cambiar el título. Lo llamaré: Los viajes de mi vida. ¡Oh! Qué glamour, qué saber estar, qué qué qué…

Publicado en Uncategorized | Etiquetado | Deja un comentario

“Ya están aquí, ya han llegado…” (susurro)

Dios mío. Aquí estoy, atrapada en la última semana de exámenes “septiembreños”. 5 días para terminar. Sólo cuatro exámenes más y fuera. Llevo todo el verano sin descansar, aislada del mundo en los lugares más recónditos de la Tierra, entre los que destaco pueblecitos perdidos de Córdoba donde prima el aburrimiento, las calles fantasma, los abueletes y la no gente joven en general. Fui enviada por mis padres allí, cual despojo humano para estudiar y “aprovechar el tiempo”. A ver, aprovecharlo, lo aprovechas. El problema es cuando son las 9 de la noche y dejas de estudiar y te preguntas ese “¿Y ahora qué hago yo?”. Te lo preguntas a tí misma, porque tus abuelos (tutores durante un mes) están en el cine de viejunos y no llegan hasta las 12. Tu cerebro te responde “Pon la tele” (el único aparato electrónico de la casa). Bien. Mi mayor diversión durante un mes fue ver Los Simpsons cada noche como regla general. Me hacía la cena y cenaba sola la mayoría de los días. Me sentía Bear Grylls. Podía sobrevivir a aquello. Sólo necesitaba 5 calorías de diversión para aguantar una semana más.

En serio, PATÉTICO.

Entonces, después de tres meses en ese tipo de estados cognitivos… te preguntas “¿Qué haré con tanta libertad?”. Realmente tengo miedo a que llegue el viernes y salga de mi último examen y me “desestrese”. ¿Me volveré loca? ¿Actuaré en plan Blink 182: me quitaré los pantalones, la camiseta y correré desnuda por el campus? Mi cerebro aún no lo ha decidido.

Me siento como Tim Robbins en la película Cadena perpetua.

De modo que tal vez, para replantear mis ideas (no universitarias), deberé hacer una lista de las mías de “Cosas que hacer cuando sea libre“:

-Pintar un cuadro

-Ir al pub La Rivera

-Hacer una sesión de fotos con mi amiga abandonada Y

-Exigir una cámara réflex a mis padres donde ellos contribuyan con la mitad del dinero. Una especie de regalo de reyes anticipado. Pero la necesito YA.

-Arreglarme y salir de fiesta

-Echar un billar

-Tocar la guitarra (mi pobre pobre y desamparada guitarra)

– Correr semidesnuda por el Campus (está todavía por decidir)

El caso es que necesito ideas, pero tengo tantos saberes de Coseriu, tantos operadores boleanos, tantas ortotipografía, y tantos audios de la BBC online en la cabeza, que no consigo pensar con claridad todavía. En serio, sálvese quien pueda.

Publicado en Uncategorized | Deja un comentario